domingo, 1 de julio de 2007

¿ Cuánto se puede reducir el colesterol de lipoproteínas de baja densidad?

Estudios clínicos recientes han demostrado de forma sistemática que la reducción del colesterol de lipoproteínas de baja densidad (C-LDL) a concentraciones muy bajas reduce de manera importante la morbilidad y mortalidad cardiovascular. Los fármacos lipo-reductores más utilizados son las estatinas, que se consideran por lo general seguras y eficaces. De los diversos fármacos disponibles, atorvastatina y rosuvastatina son los más potentes, seguidos de la simvastatina. Los efectos adversos graves por tratamiento con estatinas son poco comunes y están relacionados con patologías del hígado y del músculo esquelético. El riesgo aumenta con la dosis y la administración concurrente de otros fármacos también metabolizados por la misma vía metabólica, por ejemplo el sistema citocromo P-450. Para los pacientes que no logran una reducción adecuada de las concentraciones de C-LDL con un tratamiento de estatinas de potencia de moderada, el médico puede optar por elevar la dosis de la estatina inicial de forma gradual, establecer un tratamiento combinado y vigilar cuidadosamente la aparición de efectos adversos, o cambiar a una dosis inferior de una estatina más potente. La estrategia elegida depende del grado de reducción de lípidos necesario y de la seguridad, de los costos y de cuestiones de cumplimiento. Un artículo de Jacobson examina pruebas en cuanto a los beneficios de reducir las concentraciones de colesterol de iipoproteínas de baja densidad por debajo de los objetivos
actualmente establecidos.
Llega a la conclusión de que las estatinas son los fármacos más eficaces para reducir las concentraciones de C-LDL y han mostrado aportar beneficios en un espectro de riesgos cardiovasculares. Estos fármacos presentan una incidencia baja de miopatía y elevaciones de las enzimas hepáticas y se consideran por lo general seguros.
También señala que puesto que el riesgo se correlaciona con la dosis de estatinas más que con las concentraciones absolutas de C-LDL logradas, se puede considerar el tratamiento intensivo con una estatina potente que sea capaz de lograr reducciones grandes de las concentraciones de C-LDL a dosis inferiores sin que aumenten los fenómenos adversos. Para los pacientes que no logran obtener reducciones adecuadas de las concentraciones de C-LDL con un tratamiento inicial de estatinas, el médico cuenta con varias opciones. Por ejemplo, se puede aumentar la dosis de la estatina inicial, añadir un segundo fármaco modificador de lípidos con un mecanismo de acción complementario, o cambiar a una estatina más potente, dependiendo del grado de reducción de lípidos que el paciente necesita, de la seguridad y del cumplimiento.
Mayo Clin Proc 2006; 81:1225-1231

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